lunes, 2 de mayo de 2011

El Poder: Lógica y Orígenes


Texto: Romano Paz


En un principio no existía el lenguaje, ni la escritura. Para que nuestras voces y cuerpos se multiplicaran, comenzamos a gritar mientras danzábamos golpeando piedras, cueros y palos en manada. Esto generalmente se ejecutaba con el rostro y el cuerpo cubierto de pintadas artesanales e improvisadas, se daba la impresión de ser una especie de ejército infernal. Con ello, nuestros antepasados buscaban espantar a sus depredadores naturales, además de ello, trataban de intimidar a los diferentes grupos y clanes rivales que tendían a usurpar sus recursos, territorio y fuerza de trabajo.
Esa necesidad histórica de organizarse cada vez más y mejor, no es otra cosa que el instinto natural de supervivencia, que busca garantizar la continuidad primero del clan y de la especie posteriormente. En este sentido, podemos afirmar que la dinámica del poder es bastante sencilla, se basa en que toda organización social, por muy simple o compleja que sea, necesita una dirigencia o clase política. Esta esfera pública, está formada por diferentes grupos de poder e interés, actualmente solemos llamarles; élites, camarillas, logias, cúpulas, entre varios otros.
También es importante mencionar que existen tantos de estos grupos, como actividades es capaz de desarrollar el ser humano, por así decirlo, hay elite entre los: cocaleros, los ropavejeros, los arquitectos, las peluqueras, los delincuentes, los politólogos, y así la lista es literalmente interminable. Revisemos nuestra penosa historia y fácilmente podremos comprobar que la lógica del poder, poco o nada ha cambiado. Lo que si cambia de manera inevitable, son las características y connotaciones ideológicas que se utilizan para justificar el poder. En su afán de legitimar el orden establecido, casi todos los gobernantes temporales han pretendido asociarse a fenómenos sobrehumanos o divinos, para adjudicar poderes absolutos en una sola persona o clase política.
La democracia -que no escapa a esta lógica- es una invención griega del siglo quinto antes de Cristo, que desaparece prácticamente dos mil años de la faz de la tierra, hasta su reaparición luego de culminada la guerra de independencia americana y la revolución francesa. Para todo régimen, siempre fue una necesidad encontrar y exagerar los enemigos internos y externos, estos han variado desde fenómenos naturales como el terremoto y el fuego, hasta divinidades como el sol y diferentes demonios, pasando también por aspectos raciales como la pureza y nobleza de una raza, hasta la lucha de clases sociales. Esto por citar algunos ejemplos, ya que en esta materia hemos sido bastante creativos.
Los actuales gobernantes de paso en Bolivia, no han hecho más que cabalgar el poder, entendieron que había la necesidad latente de diferenciarse de los partidos políticos tradicionales, los convirtieron en sus enemigos internos, utilizaron la lucha de clases para deslegitimarlos, atacaron la ética y la moral de la iglesia católica, promovieron un discurso racial para sostener una identificación folclórico-cultural con su electorado y se fabricaron enemigos externos como la colonia y el imperio. Posiblemente usted se preguntara si esto es correcto, pero; ¿Quién dijo que el poder, le pertenece a lo más probos individuos?

No hay comentarios:

Publicar un comentario