viernes, 23 de agosto de 2013

A favor del Estado



Al convertirse los nómadas en sedentarios, estos crean los primeros asentamientos humanos, surgiendo el “Estado” en su forma más incipiente, que evoluciona primero hacia “Aldeas”, mismas que luego con la incorporación de mano de obra esclava edifican las primeras construcciones megalíticas y surgen las “Ciudades-Estado” que cuentan entre otras cosas con una milicia, que de no colapsar por factores internos o externos evolucionan hacia “Estados Imperiales” mediante la expansión geográfica que implica la anexión de otros asentamientos, Ciudades Estado o Estados vecinos.


Surgiendo de esta manera el Estado en forma más compleja, ya que además de contar con fuerza coercitiva permanente, debe administrar jurídica, política y económicamente a una población dispersa en una amplia área geográfica, siempre bajo una determinada estructura de poder, que debe de proteger las fronteras, a la par de mantener el orden interno regulando la convivencia de sus habitantes imponiendo diferencias sociales, sistema de impuestos, ritos culturales, credo religioso, etc.


De acuerdo a Fernando Savater, en términos generales, los padres de la colectividad tienen que ofrecer fuerza y conocimiento para hacerse obedecer. Deben de ser hábiles cazadores, feroces guerreros, brujos poderosos, grandes constructores de edificios y obras públicas, ser capaces de derrotar a los enemigos, prevenir las inundaciones y las sequias, zanjar las disecciones entre facciones opuestas o entre intereses individuales, y además tienen que inventar fiestas en las que los miembros del grupo se sientan ligeros, libres de rutinas y de trabajos, fundidos con los demás en juergas sublimes… ¡Uf, no les falta trabajo, no, a los Padres de la Patria¡ Pero en fin, para eso les pagamos.


Otro aspecto a considerar es que para garantizar el orden y mantenimiento del statu quo, para todo régimen siempre ha sido necesario encontrar y exagerar enemigos internos y externos, y estos han variado desde fenómenos naturales como el terremoto y el fuego, hasta divinidades como el sol y diferentes demonios, pasando también por los grupos disidentes, los críticos del modelo y los opositores al régimen, también han servido como ideología aspectos raciales como la pureza y nobleza de una raza, otros como la lucha de clases sociales o la forma de gobierno. Esto por citar algunos ejemplos, ya que en esta materia quienes han ostentado el poder históricamente han destacado por su inventiva.


No en balde Friedrich Nietzsche afirmaba que el Estado es el nombre que se da al más frio de todos los monstruos, pues éste miente con toda frialdad y de su boca siempre sale esta mentira: “Yo, el Estado, soy el pueblo”


Texto: Romano Paz