miércoles, 15 de diciembre de 2021

Del poder y sus manifestaciones

 El poder es un tema que ha fascinado por siglos a los investigadores sociales, sobre el mismos se puede afirmar con precisión meridiana que es una realidad socio-política irrefutable, y como tal, está presente en todas las relaciones humanas, indistintamente de sus connotaciones positivas o peyorativas, es de carácter atemporal, indiferente a la justificación paradigmática en que este se funde y no importa la forma que adopte, ¡existe!,

Hagamos un viaje cuántico a los albores de la humanidad, desembarquemos:

En un tiempo remoto, cuando el ser humano no conocía el lenguaje ni la escritura, una de las primeras demostraciones de fuerza y poder que hicimos como especie fue la danza y la música, resulta que estas manifestaciones “culturales” permitían que las voces y los cuerpos se multiplicaran produciendo la ilusión de que participaban muchos más individuos que los realmente disponibles para la defensa o el ataque, esta guerra psicológica buscaba disuadir a los depredadores naturales y evitar una eventual arremetida de los clanes rivales.


Con el paso del tiempo se fueron incorporando otros elementos disuasorios, como ser tatuajes, pinturas, plumas, cadenas, huesos, etc…, la imaginación y los recursos disponibles eran el límite. El objetivo de esta puesta en escena es aparentar ser un ejército infernal, se pelea protegido por los dioses (tengo mis sospechas de que lo copiamos del mundo animal, ya que los más venenosos y peligrosos tienen colores vistosos). En algún punto de inflexión, la danza y la
música adquieren un carácter más lúdico, pero la coreografía y la disciplina son el ADN de todo grupo de poder. Ilustremos esto con los tragos amargos de Jerjes I en el paso de las Termópilas y en la batalla naval de Salamina, y ya que estamos en esta época, imposible no recordar la batalla de Maratón, dónde pocos vencieron a muchos.

No puedo dejar de pasar por “alto” los penachos, mismos que sirven para incrementar el tamaño de los combatientes y para identificar a los mandos superiores en el teatro de operaciones. A modo de ilustración citemos que, de manera contemporánea, México le reclama a Austria que le devuelva el penacho de Moctezuma, y el acreedor le exige a México que pague la cuenta que propicio el embargo, en este punto muerto, España mira para otro lado.

Sucede que muchas danzas ancestrales han sido conservadas por diversas sociedades del globo como expresiones culturales y folclóricas. Al respecto, Elías Canetti en su libro “Masa y poder” describe la danza de la Haka, que en nuestros tiempos contemporáneos ha cobrado fama mundial al ser ejecutada por la selección de rugby de Nueva Zelanda: los “All Blacks”. Los historiales de la Haka son vastos, pues es ejecutada desde tiempos remotos por los aborígenes maoríes que habitan islas del océano pacífico como Nueva Zelanda, Samoa, Tonga, Fiyi e Isla de Pascua.

La Haka originalmente era una danza de guerra que debía llenar de pánico y miedo a todo aquel que la presenciara por primera vez. Es más, cuando una tropa maorí amiga se reúne con otra, ambas se saludan con un Haka, y ello se hace con tanta seriedad que un espectador desprevenido teme que en cualquier momento estalle el combate. En Bolivia, una de las danzas milenarias que hemos conservado es el ritual ceremonial del “Tinku” que se decanta en un combate sangriento

La evidencia nos demuestra que el poder está en nuestros genes y se manifiesta en nuestras tradiciones, cierro la presente columna con la magistral frase expresada por Nicolas Cage en su interpretación de Yuri Orlov en la película “El señor de la guerra”: ¿Sabes quién heredará la Tierra? Los traficantes de armas. Porque los demás estarán demasiado ocupados matándose los unos a los otros.

Texto: Romano Paz  

jueves, 21 de octubre de 2021

De la sabiduría y la sabiduría popular

El común denominador de nuestro devenir primero como especie y luego como civilización, era y es que nos instruyan acerca de los diversos peligros y adversidades que debemos enfrentar en la vida con mentiras piadosas y que a su vez se recurra a palabras perfumadas para consolarnos. Sin embargo, con mayor o menor grado todos los seres humanos albergamos un incansable niño interior que con espíritu dubitativo durante centurias y milenios de manera incansable e intermitente ha martillado las siguientes frases: ¿Por qué esto?, ¿Por qué lo otro?, ¿De dónde viene?, ¿Cómo sucede?, etc., es gracias a esa actitud acumulada de forma histórica que hemos arribado a la sociedad del conocimiento, que guste o no guste es el mundo que objetiva y materialmente habitamos. Entrando en la materia de este título y para ilustrar el tema, citaré como ejemplo que muchos de los principales argumentos literarios de las obras más fundamentales de la humanidad carecen de sentido para las actuales y las nuevas generaciones, veamos porque:

Rotos los recursos literarios de la incomunicación y el aislamiento, en la 21va centuria de nuestro señor, la magistral obra de Homero; La Odisea, sería un Reality Show con Ulisises de superstar, quien postearía a diestra y siniestra en todas las redes sociales su mitológico viaje de regreso a casa en modo deporte aventura y de alto riesgo (muy probablemente auspiciado por los Red Bull), transmitiendo en vivo y hablando prácticamente a diario con su amada Penélope y su hijo, demás está decir que tendría millones de seguidores y sería un influencer. Por su parte, en este nuevo paradigma Hansel y Gretel no se hubieran extraviado en el bosque a no ser que no tuvieran internet o que, en un infrecuente descuido, los dispositivos móviles de ambos se hayan quedado sin batería, aun así, sería muy fácil para las autoridades triangular su ubicación en base a su última conexión con la nube. En este mundo de la hiperinformación y la hipercomunicación resultan ser especímenes en peligro de extinción esos maravillosos locos que deciden vivir la vida al mejor estilo del náufrago Robinson Crusoe, la gran mayoría hemos sido atrapados por la Matrix.  

De manera paralela, este aparentemente mundo racional es modulado por la sabiduría popular que, con sus creencias, leyendas urbanas y supersticiones, influyen en nuestros patrones de comportamiento individual y colectivo. Hablamos de recursos metafísicos que en muchos casos irónicamente tienen una profunda raíz racional, citemos algunos ejemplos: 

1) Mirarse en un espejo roto da mala suerte, el fondo racional del asunto es que debes deshacerte del él porque es un peligro, alguien se puede cortar. 

2) Pasar debajo de una escalera da mala suerte, el fondo racional del asunto es que hay personas trabajando y puede caerte algo encima. 

3) La infinidad de espíritus malévolos que deambulan cuando está entrada la noche y con mayor incidencia si hay mal tiempo, el fondo racional del asunto es que no es bueno trasnochar y menos exponerse a las inclemencias de la naturaleza. 

4) La legendaria bala de plata (mi favorita), el fondo racional del asunto es que la plata es un recurso escaso, por lo tanto, debes de ser extremadamente preciso al usarla, complementemos esta metáfora indicando que tres cosas no se recuperan nunca; la palabra dicha, la flecha lanzada y la oportunidad perdida. Como verán la lista es extremadamente extensa.

Se puede afirmar que la sabiduría nos acerca al Transhumanismo (H+), que busca superar los límites naturales de la humanidad mediante el mejoramiento tecnológico y este a su vez, nos plantea el paradigma de la era Post-humana, es decir sin humanos. Como contraparte, la sabiduría popular es parte de nuestra identidad cultural, pues se trata buscar en nuestras raíces y reivindicar nuestras tradiciones, eso que nos hace humanos, demasiado humanos diría un sabio.

A modo de epílogo y en mi defensa, quiero indicar que el objetivo de la presente columna no es dar respuesta alguna, sino sembrar la duda y con ello promover el pensamiento crítico. 


Texto: Romano Paz


viernes, 3 de septiembre de 2021

De los artistas y los deportistas

Advierto que este es un texto universal, por ende, es atemporal y está destinado a personas con criterio maduro, chauvinistas abstenerse, disparemos.

En nuestra civilización, desde siempre ha prevalecido la insensatez, en alusión a los citados en el tenor de la presente columna podemos decir que “no” todos los artistas y los deportistas son unos mercenarios, sin embargo, lamentablemente el común denominador es que la mayoría no palidecen al brindar sus servicios al mejor postor, milenios nos demuestra que es un poderoso caballero el señor Don Dinero. En este selecto grupo resulta muy difícil encontrar destellos de rebeldía, de insubordinación, son escasos los ciudadanos que se mueven bajo convicciones propias y principios que indistintamente de su corriente de pensamiento, sirvan de norte para asumir posiciones innegociables frente a controvertidos demandantes de sus servicios.

Es cierto que no podemos meter a todos en una misma bolsa, pero también es cierto que a lo largo, ancho y profundo de la historia, son pocos los loables y dignos de respeto que en su calidad privilegiada de influencers, han asumido con gallardía una posición de crítica social para promover un cambio positivo en la humanidad y que además se han negado a brindar sus servicios a cambio de dádivas que estén manchados de sangre, expoliación, autoritarismo, corrupción, en fin, todo tipo de ramas afines. De manera contemporánea, en este punto es imposible no aplaudir a los raperos de la Calle 13, si, los boricuas que cantan que no se puede comprar el viento, el sol, los colores ni la alegría.

En defensa de los artistas y los deportistas podemos argumentar que no son extraterrestres que vienen de otro mundo o de una galaxia muy lejana, son mortales que han sido dotados de diferentes talentos que los hace destacar de entre los comunes, pero provienen de esa muchedumbre que hemos convenido llamar pueblo, y cómo podemos demandarles o cuestionarles, si el pueblo acostumbra idolatrar a delincuentes consumados que tienen en su haber un fructífero prontuario, que irónicamente, a más extenso, mayor la fama del Super Star.

Por otro lado, es comprensible la posición cómoda de los artistas y los deportistas, ya que ser irreverente e insumiso con el orden imperante de cada época no está para nada exento de riesgos, al contrario, ser un loco en el país de los cuerdos, ser sabio en el país de los necios o ser malo en el país de los buenos, ha llevado al más allá (generalmente de forma muy cruel), a algunos de los más insignes hombres y mujeres que ha parido la humanidad. Acaso no murió en desbandada y en la paupérrima pobreza el General del Laberinto, si ese que soñaba con la utopía de la Gran Colombia y se resignó a haber arado en mar. Aquel que partió la historia en dos por alzar la voz para pedir igualdad en un mundo de desiguales fue martirizado y luego crucificado por su afrenta. Un igualitario de apellido Ibáñez proveniente de un rincón olvidado del sur fue entregado por sus paisanos al centralismo que los oprimía (infamia que irónicamente combatía), para ser ejecutado en el paredón de la muerte. Como muchos otros, dejaron profundas enseñanzas, pero lamentablemente sus alumnos todavía no habían nacido, se adelantaron a su época, fueron caídos del tiempo.

Algunos que se negaron a ser mártires de causas perdidas, tuvieron que manifestarse en códigos cifrados, para que los enemigos de la duda puedan acceder de primera mano a sus pensamientos, pero que sean incapaces de comprender el significado que se escondía detrás de tan raros postulados, tal como lo hizo de manera exquisita el enamorado de Beatriz, si Beatriz la de La Divina Comedia, que de comedia no tienen nada, también es digno de este género el que hizo hablar magistralmente a un tal Zarathustra y nos propuso el Súper Hombre, dignísimo de esta lista es el genio distópico creador de La Rebelión en una granja y el Gran Hermano, y bueno, la lista puede extenderse.

A modo de cierre me despido con la siguiente metáfora: Pobre de ti Gullibert, un día los enanos se rebelarán contra ti, no podrán perdonarte que seas el único Gigante.

 

Texto: Romano Paz

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor e inequívocamente representa la posición oficial de http://romano-paz.blogspot.com/

jueves, 29 de julio de 2021

De la política y sus detractores

En la antigua Grecia solían afirmar lo siguiente: El estado primordial, primitivo, del mundo es el Caos. Este era, según los poetas, una materia eterna, de forma muy vaga, indefinible, imprescriptible, en que estaban confundidos los principios de todos los seres particulares. El caos era, por así decirlo, al mismo tiempo una divinidad rudimentaria, pero capaz de fecundidad (Commelin, 2017, pág. 13)

Los griegos (por los que tengo singular aprecio), utilizaban este tipo mitos para explicar el mundo que los rodeaba, sobre este punto cabe destacar que si bien la forma de la metáfora es abstracta, el fondo del planteamiento es absolutamente racional y materialista, ya que una de las características fundamentales de todo ecosistema natural y todo sistema social es el “cambio permanente”, y a su vez en el marco de nuestro paso por este valle de lágrimas, hay un intercambio permanente entre el ecosistema y el sistema social, sobre este punto podemos citar que comemos, vestimos, pensamos, hablamos e interactuamos en función al lugar que habitamos, seamos nativos o estemos de paso.

Sigamos, desde nuestros antepasados homínidos hemos sido animales gregarios, necesitamos asociarnos para multiplicar nuestras posibilidades de éxito y supervivencia, primero como especie, luego como pueblo, nación, cultura, Estado, Imperio y finalmente como civilización. Asociarnos nunca ha sido una alternativa, es el único camino que tenemos para la defensa como para el ataque, indistintamente de los móviles y del adversario que tengamos en frente.

Dónde hay masa…, hay caos, frente a esta situación anárquica surge por inercia la necesidad de un grupo dominante. Como ejemplo podemos citar que en el reino animal lo identificamos como el Macho Alpha, que generalmente es secundado por sus secuaces. Volquemos nuestra mirada al ser humano, dónde este habita hay sociedad, y dónde hay sociedad tenemos una clase gobernante y una clase gobernada, indistintamente de los fundamentos ideológicos en los que se base esta relación de dominación y sumisión.

Volvamos a los antiguos griegos que utilizaban el vocablo Polemos para hacer alusión al combate dialéctico, a la discusión, la hostilidad y el conflicto, en síntesis, la polémica (el caos). Como puede verse el término hace referencia al grado natural de discordia u antagonismos existentes en las diversas relaciones humanas, diferencias que se manifiestan en todas las esferas de la sociedad.

Mientras que la política deriva del término griego Polis, que quiere decir Ciudad Estado, es decir la actividad humana que apunta a establecer el orden para poder vivir conjuntamente en sociedad, por decirlo de esta manera; pretende organizar la coexistencia humana, siempre en condiciones de conflictividad, pues esta se encuentra permanente atravesada por lo Político, es decir la polémica y la conflictividad natural entre las personas (caos).

Cómo hemos visto, la política es el arte de gobernar y de tomar decisiones, como tal es intrínseca a todos los fenómenos sociales, en sí misma no es ni positiva ni negativa, al igual que una herramienta, puede utilizarse para múltiples fines positivos o negativos, pero esto ya depende de las motivaciones del actor político y de la percepción que tengan de sus acciones los gobernados, siempre en un espacio y tiempo determinado, ya que cada pueblo tiene su propia idiosincrasia y su vecino no la entiende.

No participar de la dinámica política, es una posición política, cuestionar a la política dominante, es una posición política, ser indiferente a la política dominante, es una posición política. Cómo vemos es una de las dimensiones del ser humano, ni más ni menos importante, es parte indisoluble del ser. Al respecto podemos destacar y matizar que los politólogos, los economistas, los abogados, los sociólogos, etc., estudiamos por separado, lo que en la realidad está unificado.

En síntesis, no necesitamos menos políticos, necesitamos políticos con fines más justos, y ¿qué es lo justo?, es un debate milenario y demasiado fértil que ha detonado incontables conflictos de toda índole desde los orígenes de la civilización hasta nuestros días, estamos a años luz del “último hombre y del fin de la historia”. A manera de consuelo me quedo con una máxima del filósofo póstumo Friedrich Nietzsche; “El hombre es algo que debe ser superado”. 

 Texto: Romano Paz